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sábado, 29 de diciembre de 2012

¡Hasta que no me pidas perdón no bajo!


En la India, un hombre, llamado Sanjay, descubrió que su esposa le había sido infiel con un vecino y su enfado fue tal que tomó la extravagante y radical decisión de encaramarse a un árbol de guayaba y no bajarse de allí hasta que la traidora Tara le pidiera disculpas y aceptase volver con él.

Cuando Sanjay se casó con Tara se la llevó a vivir de Varanasi a Bombay, ciudad en la que él estaba trabajado. Una tarde que volvió a casa antes de lo habitual, Sanjay se encontró a Tara encamada con el vecino. Presa de un lógico enfado, el cornudo se la llevó de vuelta a Varanasi, quizá para alejarla de la tentación.
Pero la esposa insistía en volverse a Bombay y, tras una acalorada discusión, ella decidió marcharse a casa de sus padres. Fue en ese momento cuando Sanjay decidió irse a vivir a un árbol cercano a su casa, el pasado 9 de marzo. 

Y nueve meses más tarde, ahí sigue el bueno de Sanjay, en su refugio arbóreo, esperando el perdón, harto improbable, de su mujer. En su residencia-guayaba, Sanjay come, duerme y, como es lógico, también hace sus necesidades fisiológicas.

Aunque se intuye que la mujer no se va a disculpar, Sanjay, conocedor de su celebridad, ha amenazado con quitarse la vida si intentan bajarlo del guayabo. “Creemos que podría hacerse daño si intentamos bajarle. Mientras esté seguro allí, estamos felices por él” afirmó  Nisha, su estoica hermana.

En un principio se alimentaba de guayabas. Hasta que se las comió todas. Desde entonces es su familia quien le lleva alimentos.
La policía, por su parte, afirma que no puede intervenir porque no se está cometiendo ningún delito.
La mujer de Sanjay, si hacer mucho caso a las extravagancias de su ex-marido, sigue negándose a pedir perdón.





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