}

viernes, 1 de marzo de 2013

Ojos en la cola de un renacuajo


Contra la ceguera, biólogos de la Universidad Tufts de Oregón, en Estados Unidos, acaban de realizar el primer experimento capaz de extraer los ojos de un ser humano e implantarlos en otro lugar que no sea la cabeza de un animal vertebrado.
Después de extirpar quirúrgicamente los ojos de los donantes, estos fueron injertados en la parte posterior de los 134 renacuajos receptores pertenecientes a la rana africana Xenopus Laevis. Estos mismos renacuajos fueron separados en dos peceras distintas, una alumbrada con luz roja y la otra con azul, invirtiéndose en intervalos regulares. Con esto, descubrieron que el 19% de los renacuajos con injertos de ojos, demostraron respuestas aprendidas a la luz y que estas respuestas no fueron diferentes a las obtenidas por renacuajos con ojos naturales intactos. Recordamos que los animales con injertos carecían de ojos.
“Nadie se hubiera imaginado que los ojos injertados en el flanco de una renacuajo pudieran ver, sobretodo estando conectados solamente con la médula espinal y no con el cerebro”, señaló Michael Levin, doctor jefe de la investigación quién también expresó que “la capacidad del renacuajo para ver cuando los ojos ectópicos (es decir, fuera de su lugar) están sólo conectados a la médula espinal y no directamente al cerebro es impresionante”.
Además hizo énfasis en que “este estudio tiene múltiples aplicaciones, pero la principal, desde un punto de vista médico, es que no será necesario en el futuro hacer conexiones específicas al cerebro cuando se desarrollen los tratamientos para el transtorno sensorial  de la ceguera”. Resumiendo, que los resultados de este experimento pueden ser fundamentales para la medicina regenerativa.
En un estudio paralelo, científicos japoneses de la Universidad de Kyoto han comunicado que han conseguido por primera vez crear un ojo artificial usando células de embriones de rana y transplantarlo a un renacuajo al que se le había extraído uno de sus ojos.
Una semana después del transplante, el grupo dirigido por el biólogo Makoto Asashima, confirmó que el nuevo globo ocular estaba conectado a los nervios ópticos y que no había síntomas de rechazo. Las similitudes con el aparato óptico humano hace pensar a los artífices de este avance que podría ayudar a restablecer la vista a humanos en el futuro.
Para conseguirlo han utilizado células madre de embriones de un tipo de rana conocido como Platanna. Estas células madres son una gran esperanza para la medicina pues contienen información que permite desarrollar (o reproducir) diferentes órganos y tejidos del cuerpo.
Aunque este podría ser un importante paso en la consecución de órganos artificiales obtenidos a partir de información genética del receptor, la comunidad científica internacional ha acogido los logros de Asashima y su equipo con cautela. Su estudio aún no ha sido publicado por ninguna revista científica, aunque el biólogo cree que lo conseguirá pronto. 
El equipo ya había conseguido transplantar, con una técnica similar pero más simple, riñones artificiales a partir de células de rana. El animal receptor vivió más de un mes,   pero los científicos no llevaron a cabo ningún experimento de control ni compararon la tasa de supervivencia con la de ranas a las que se les hubiera transplantado un riñón natural.

No hay comentarios:

Publicar un comentario