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lunes, 13 de enero de 2014

Atracón de chuches digitales


Candy Crush es el videojuego que tiene enganchados a millones de jugadores. Estas son las claves de su éxito.

Un amigo me dijo que a mis hijos les encantaría, ¡y al final fui yo quien se enganchó!", cuenta Óscar Escudero. Cirujano traumatólogo de 41 años, ha completado todos los niveles de Candy crush. "Tiene una parte de azar importante -explica-, pero también hay que pensar. Eso es lo que me atrapa a mí". 
La lógica del juego es sencilla: se trata de ir desplazando caramelos, regalices y chocolatinas hasta crear filas de, al menos, tres golosinas del mismo color. Al hacerlo, explotan y desaparecen. Simple, pero efectivo: desde que se lanzara para dispositivos móviles en noviembre de 2012, se han jugado en todo el mundo más de 150.000 millones de partidas, se ha descargado ya más de 500 millones de veces y uno de cada 23 usuarios de Facebook es fan del juego. King, la compañía que lo ha creado, no suelta prenda sobre datos económicos, pero se habla de que genera unos 700.000 euros diarios. 

¿Cuál es su secreto? Tommy Palm, el cerebro detrás de Candy crush, ofrece algunas claves. "Por un lado, la accesibilidad: siempre llevamos el teléfono con nosotros y puedes empezar una partida en el autobús, camino de tu casa, y terminarla en el sofá. Destaca también el aspecto social del videojuego: a través de Facebook podemos competir con nuestros amigos y familia. Por otro lado, cada cierto tiempo van lanzado nuevos niveles para satisfacer las ansias de quien, como Óscar Escudero, ha llegado hasta el final. Con todo, muchas de estas explicaciones se pueden ofrecer solo a posteriori. Palm confiesa que sabían que tenían algo grande entre manos, pero no podían imaginarse la repercusión que alcanzaría: "Cuando lanzamos la versión para móvil, hicimos apuestas en el estudio para tratar de averiguar cuantas descargas habría el fin de semana. Traté de apuntar alto, ¡pero aun así di una cifra diez a veces menor del número real de descargas!".

¿Por qué es tan adictivo? 
¿A cuánta gente ha visto "acariciando" sus pantallas en el metro o en el autobús? Estos son los secretos que hacen que quien prueba el "Candy crush" ya no lo deje.

CON UNA MANO
Es un de sus aciertos, y no es casual. Una mano puede aferrarse a la barra del autobús para no caerse, mientras la otra se afana en combinar caramelos. Incluso se puede jugar a hurtadillas en una reunión o una cena carente de interés.

EL SÍNDROME PETER PAN
Caramelos, chocolatinas, regalices…Todo ello aderezado con alegre música. Conecta con el niño que todos llevamos dentro. Y no son los más pequeños quienes más "caen"; mujeres entre 25 y los 55 años forman el perfil mayoritario de jugadores.

EL "EFECTO CAMARERO"
Se llama, en realidad, efecto Zeigarnik, en "honor" a la psicóloga que comprobó que los camareros pueden memorizar una gran cantidad de pedidos, pero los olvidan una vez resueltos. Las tareas inconclusas generan ansiedad hasta que se resuelven.

IMPREDECIBLE
Una jugada puede generar una cascada de movimientos que volatilizan más caramelos de los esperados. Inconscientemente, el jugador espera que así sea. Además, a un nivel muy difícil (el 65 es famoso por ello) puede seguir otro sencillo.

SIN PRISAS
Otros títulos dan tiempo limitado para superar las pruebas. En Candy crush, el reto es conseguirlo sin agotar las vidas. Esto permite pensar con calma la jugada y aprovechar los ratos muertos, sean dos minutos o dos horas.


Fuente: http://www.finanzas.com/xl-semanal/







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