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martes, 28 de enero de 2014

La contaminación de China se ve desde el espacio



Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia logra por primera vez captar partículas tóxicas fijadas al suelo de las principales ciudades chinas desde el satélite europeo Metop.

El lunes 20 de enero la estación de medición de calidad del aire de Pekín elevaba a 184 el nivel de partículas finas: siete veces por encima del techo de contaminación recomendado por la Organización Mundial de la Salud. China se enfrenta a episodios recurrentes de polución sobre todo por la quema de carbón, que ha llegado a poner el Air Quality Index, una especie de barómetro de la polución en tiempo real, en niveles de hasta 40 veces el límite marcado por la OMS.

Cada año mueren en el país asiático 300.000 personas de forma prematura por un cóctel de sustancias contaminantes en el aire que mezcla partículas finas y monóxido de carbono, con niveles a veces tan elevados que quedan fijadas al suelo. Eso sucedió en enero de 2013, pero no fue captado por las estaciones de medición chinas, sino por primera vez desde el espacio.
Una sonda de infrarrojos introducida en el satélite Metop de la Agencia Espacial Europea logró fotografiar el pico de contaminación sin precedentes por una combinación de quema de carbón, falta de viento y una temperatura anómala. La foto es un hito en la observación de la polución que permitirá anticipar episodios de contaminación localizada y cuyos resultados han publicado este mes investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia, autor del proyecto en colaboración con científicos belgas y el Centro Nacional de Estudios Espaciales galo.

Con los satélites convencionales como Meteosat resultaba complicado determinar la composición de la atmósfera cerca del suelo porque solo captaban a una distancia de entre 3.000 y 10.000 kilómetros de altitud. Pero la órbita polar en la que se sitúa el satélite Metop permite volar 43 veces más cerca de la Tierra que Meteosat y dar la vuelta al planeta en 101 minutos, en comparación con las 24 horas de su antecesor.
Así se puede fotografiar la contaminación muy cerca del suelo, si se dan dos condiciones: una meteorología estable, que favorece la acumulación de sustancias contaminantes en el suelo, y que haya una marcada diferencia de temperatura entre el suelo y el aire justo por encima de la superficie terrestre.

Así fue como la sonda IASI del satélite europeo captó en Pekín y en ciudades de los alrededores concentraciones muy elevadas de dióxido de carbono, amoniaco, aerosoles de sulfato de amonio y dióxido de azufre, inalcanzables para las estaciones de medición china al estar repartidas de forma desigual por el país.
“Con esta herramienta se hace más fácil vigilar la contaminación de forma más precisa y regular y se abren perspectivas inéditas para evaluar y gestionar mejor la calidad del aire”, explican los investigadores en la web del centro galo.

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