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domingo, 19 de enero de 2014

La historia del bigote de Hitler


Hitler sigue siendo, después de tantos años, uno de los personajes mundialmente más odiados de la historia reciente. Hay quien incluso ha enunciado un curioso teorema: "a medida que una discusión en Internet se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno". Y su imagen no se libra. 

Las fotos más habituales de Hitler lo presentan con su mostacho particular, tipo "cepillo de dientes", que siempre se nos va a representar en la mente al oír su nombre. Aunque en la actualidad es un bigote nada estilado, en su día, aunque no totalmente popularizado, estuvo más extendido. Oliver Hardy o Charlie Chaplin lo utilizaron en su look.


Hitler tenía una nariz bastante ancha. El bigote largo y ancho que lucía acentuaba demasiado la anchura de la nariz. La solución: un bigote estrecho que disminuyera la anchura de su nariz. Pero esta no fue la razón por la que Hitler adoptó este estilo. 

Hemos encontrado tres posibles explicaciones de la adopción de este look bigotero por parte de Hitler:

1.- En la Primera Guerra Mundial, Hitler llevaba un bigote más clásico y largo, de los que cubren todo el largo del labio. Longitud que le daría problemas a la hora de colocarse las máscaras anti-gas, tan necesarias en la época del gas mostaza. Ordenaron pues al joven Adolf que se recortara el mostacho para que la máscara le encajara bien.

2.- Adolf admiraba a un antiguo ideólogo nazi, Gottfried Feder, que utilizaba este tipo de bigote. Y Adolf lo copió.

3.- También se ha dicho que alguien aconsejó a Hitler que se cortara su frondoso bigote, ya que recordaba demasiado a los dirigentes de la Rusia comunista. Y claro, no podía tolerar parecerse a ellos.


Sea cual fuere el motivo real -probablemente una combinación de ellos- lo importante son las consecuencias. Tras el derrumbamiento del nazismo y la muerte de Hitler, el bigote estilo "cepillo de dientes" desapareció del acervo de bigotes. Esto se mantiene hoy en día con cuatro únicas excepciones: cuando se pretende ironizar sobre el nazismo; cuando se quieren revolver los cánones estéticos establecidos vía rebeldía extrema; cuando se es partidario acérrimo de esta ideología; o por simple desconocimiento del personaje histórico.

La evolución cultural dista mucho de ser perfecta y uniformemente progresiva. La extinción del bigote "Hitler" es un ejemplo de cómo se asocia una forma estética a toda una ideología. Aunque nada tenga que ver el pobre bigote con los nazis, ha sido seleccionado negativamente.

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